lunes, 4 de junio de 2012

Al compas de tus piernas

Es inevitable, cada vez que pasas, me es inevitable desviar la mirada, ese maldito compas de tus piernas, soy un poco mayor que tú y mi debilidad me hace sentir culpable, sucio, despreciable porque ya no eres pecado pero rayas en lo intocable.

C... no te quedes cerca de mi, ni aunque sea un momento, no me dejes verte desde mi asiento, contemplar tu aún joven cuerpo. Que bellos tiempos estos que la moda vestimental te permite usar esos entallados pantalones, que dulce tu gusto que tiende a convencerte de llevar esas camisas tan ajustadas, que bendita tu pasion por el deporte y ese uniforme de americano que portas con tanto orgullo... pero maldito tu semblante tan perfecto, maldito todo tu hermoso cuerpo, que me engaña y me hace sentir tan obseno.

No creas, ni por un momento, que pienso en ti cuando te desvistes despues de una cansada sesion de tu juego favorito, no pienses que te imagino tomando un baño y el recorrer de tus manos por tu blanca piel, ni sueñes conque fantaseo en como al colocarte tu ropa interior esta se aprieta a tus gluteos, ni siquiera pienses en lo mas minimo que puedes despertar mi debilidad.

C... no corras por favor, no te muevas, o retirate más despacio, no provoques a tus dotes moverse tan bruscamente de lado a lado, no le des cuerda al compas de tus piernas, quedate quieto y no, no sonrias, no dejes ver esas dos mejillas dibujar silueta tan inocente, no muestres tus ojos claros tan llenos de vida, quedate quieto, en un tono de desprecio.

Porque ni creas que te sueño, acercandote a mi y diciendome cosas tiernas, explorando mis besos y yo tu cadera, no pienses ni por un momento que entre fantasias te encuentro acostado en muebles firmes y altos, que el olor de la madera y tu sudor me impulsan a abrir tu camisa, desabrochar tu boton y bajar tu cremallera, no creas que recorro ese camino con mis dedos, mis manos y mi lengua, que cada vez que llego al final me palpita el corazón y sucumbo ante mi hambre de ti.

C... no me toques de esa forma tan amigable, no me digas cosas, no te inclines hacia mi dejando ver tus ojos tan radiantes, no te voltees ni te levantes tan bruscamente, que continuo sentado y tu cuerpo erguido deja a la altura de mis ojos las tentaciones de mis pensamientos, por favor no te levantes de esa manera tan desconsiderada.

Porque ni pienses que he soñado con devorar esas tentaciones, ni pienses que me he imaginado desprendiendo de tus pies tus zapatos, bajando de tus piernas tu pantalon, deslizando de tu entrepierna tu calzoncillo blanco; no creas que me inclino ante tu cuerpo postrado a espaldas de ese mueble de madera, levantando tus piernas y encontrandome con tu mirada; no creas que imagino la sensacion de tu piel, el olor de tu cuerpo, no creas que fantaseo con los gestos de tu cara al hacerte conocer el placer de ese momento, no creas, ni sueñes, ni pretendas si quiera que disfruto de esos pensamientos sucios, de esos pensamientos que no hacen más que chocar nuestros cuerpos, tus dotes de hombre, joven pero finalmente hombre, bien estructurados por tu clamor al deporte, deslizandose, contrayendose, temblando, chocando contra mi; no creas que sueño con tu voz en tonos desesperados de pasión, no creas que me imagino sonriendo, no creas que me sueño satisfecho.

C... no te vayas a regresar, sigue ese camino que te lleva a la puerta, dejame divisar tu espalda y nada más, no alimentes esta alma corrupta, porque pareciera que le basta poco para encolerizarse, que le es gratificante mi culpa, que crece cada día... al compas de tus piernas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario