Esta vez soñe con el contorno de su entrepierna, sí, no tengo miedo a decirlo... en voz baja jajaja. Estuve varios minutos a su lado, hombre mayor de cabello grisaceo, S para los amigos del trabajo. Conversando de tantas cosas de su pasado y presente, me hizo reir, me hizo pensar, y no recuerdo la exactitud del comentario tan trivial que dijo, no recuerdo como llegamos a ese punto de nuestro dialogo, pero sin temor a ser juzgado y con la naturalidad de su honesta forma de ser, al referirse a otro muy bien dotado compañero comenó: "A mi se me hace guapo"... y mi espiritu sin desperdiciar momento se postró entre sus piernas y hundio su cabeza entre ellas, arremetio con su boca en desesperada hambruna sexual e intentó saciar sin exito su maldición, sin exito, pero sin decaer en sus esfuerzos, porque debo admitir, que a pesar de todo, disfrutaba sus fracasos.
Bien dicen que a las mujeres les encanta un hombre tan seguro de su heterosexualidad que no tienen tapujos en hacer halagos de la belleza de otros hombres, esta vez, yo sentí ese impulso; lo admito, sí me cruzó la idea de que en un momento dado ese comentario le conferia caracteristicas de homosexual al señor S, pero la razon me hizo entender, este hombre bien fornido de edad madura y complexion agraciada poco sabe de amores prohibidos, lo que en acto seguido mi mente, sin cabilar en las consecuencias, hizo que mi vista se transportara hacia sus piernas, y avistar la forma en que la naturaleza le otorgo su genero, no creo haber sido atrapado en tan indecente acto, porque su lenguaje corporal no detectó molestia o incluso desconcierto.
¿Acaso fue su seguridad ante frase poco comun entre los hombres lo que me obligo a tan cuestionable accion y pensamiento? Es que debo admitir, el señor S es de buen ver, se nota que en sus tiempos mas mozos poseia caracteristicas de un distinguible caballero, que el añejamiento de su edad no ha sido en vano, porque le ha esculpido detalles de sabiduria y audacia; pero siendo claros, jamas habia sentido un deseo hacia él como en ese instante, fue un momento de completa seguridad y confianza en sí mismo, talvez sintio la comodidad ante mi persona para dicho comentario o talvez ya atisba en mi algo de mi naturaleza escondida... no tiene caso preguntarse vanalidades, pero si quiero aclarar, que con todo y la vulgaridad que conlleva, ese momento me arrastro completamente a una fantasia de esas que duran 5 segundos, pero que sientes durante una semana.
Ahora lo veo entre los pasillos y recuerdo como cada noche pienso en acercarme a él en su oficina, susurrarle algo en su oido y disfrutar del sabor de su dotada virilidad, del contorno de su entrepierna, y el jugueteo de sus espasmos en mi boca.