domingo, 13 de noviembre de 2011

Me excita, no me excita.

Entre tantas cosas tipicas, que la bien educada naturaleza, me ha concedido apreciar desde un sentido erotico, existen otras que no tengo el conocimiento de por que se manifiestan en mi vida, asi que hablare solamente de estas ultimas.

Me excita... ver una escena lesbica, por alguna extraña razon, mi cuerpo reacciona ante el beso, abrazo o toqueteo de dos mujeres apasionadas, ya ni hablemos de algo intimo, esto me ha llevado a pensar que en realidad puedo ser bisexual... lo que me causa demasiado desagrado... por otra parte, una mujer cualquiera no me causa ningun efecto, asi que todavia hay esperanza, pero la escena de Natalie Portman en el Cisne Negro me hace dudar tanto.

No me excita... cualquier cosa que tenga que ver con el gimnasio, existen muchas peliculas y anuncios que ponen al hombre musculoso ejercitandose en un gimnasio como algo sumamente cargado de energia sexual, pero a mi en lo particular tanto sonido de metal y gemidos me hace pensar en una combinacion extraña de una fabrica y un hospital... pero sin la version esterilizada. Y es cierto que alcanzas a presenciar hermosas estructuras humanas en poses relativamente agradables... pero de nuevo el olor de acero, sudor y sal me hace perder el interes.

Me excita... la ropa interior, no es para nada sorpresivo, en las anteriores entradas se nota como hago enfasis a esta prenda, es uno de mis tantos fetiches. Cuando digo ropa interior hablo de tanto masculina como femenina, aunque no todas son para todo tipo de cuerpo, amo ver a hombres en briefs entallados y a mujeres en microboxers, a hombres con medias y tacones y a mujeres con trusas y corbata, detesto los boxers sueltos y holgados pero me encantan cuando en ciertas fantasias estos se mojan y juegan tan perfectamente con los pliegues humanos, disfruto de la ocasional vision de una tanga pero odio a mas no poder la ropa interior masculina excentrica que en la actualidad se produce. Hay tanta forma de describirlo y es que a veces lo sorprendente es que me excita mas que la tan popular desnudez.

No me excita... el lenguaje explicito previo, durante y posterior al coito, no soy una persona romantica o conservadora en cuanto relaciones sexuales, pero eso del lenguaje sucio no es algo que se me de, cosa que comprobe cuando alguna vez hice contacto anonimo en algun chat de tematica poco decente... me desconecte al primer comentario que leí en dicha sala, pero siendo justos, andaba buscando poesía en una cantina, insulso e ignorante personaje mi antiguo reflejo.

Me excita... un hombre en traje de mariachi... y no me agrada para nada la musica de mariachi... ni los tipicos mariachis de corporalidad desparramada pero una de mis fantasias esta relacionada a un muy buen mozo vestido de mariachi... sin cantar claro esta, solamente luciendo galante con un ajustado y bien cuidado traje de mariachi.

No me excita... alguien con dentadura poco agraciada, porque de la cara podra ser un Narciso y del cuerpo un Adonis, de la voz un Barry White y de conversador un Nelson Mandela, podria ser inteligente como un profesor de fisica nuclear o tan atletico como un gimnasta olimpico, pero si su dentadura es tan descuidada como la proa del Titanic, toda la ilusion se esfuma.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Sueños Despiertos

Te deslizaste, usaste todo lo que quedaba de energia, te deslizaste con fuerza, presionando bruscamente al mismo tiempo que cerrabas tus manos... y entonces desperté... maldigo tus sueños, no los que son tuyos, sino los que tratan sobre tí, porque siempre terminan en realidad y la desvergonzada poco sabe de felicidad o complacencias.

R, asi empezaba su nombre, delicioso nombre, era mi compañero de clases, el tipico joven con futuro brillante siempre envidiado por sus congeneres y admirado por sus maestros y ya ni hablemos de mi secreta tendencia a observar a detalle el contorno de su cuerpo.

Todo empezaba con su hermosa cara, un despliegue de detalles varoniles dignos de escultura griega, ojos grandes y oscuros abanicados por largas y curveas pestañas, enmarcadas tras los vidrios de unas gafas que le aportaban aire sereno y soberbio, al mismo tiempo, menton cuarteado y poblado por una barba bien cuidada y oscura, labios delgados pero llenos de color, y no olvidar un corte de cabello corto y discreto pero tan negro como los dueños de su visión.

Describir su cuello despierta fantasias de bocas engullendo pequeñas gotas de sudor placentero, describir sus hombros provoca ideas de juego, hablar de su amplia y gruesa espalda altera mis manos en deseo de cerrarse tras de ella, pensar siquiera en la forma de su pecho hace desesperar a un corazón que poco sabe de discreción y ver su torso, aunque sólo se pudiera de reojo, hace desear un sueño profundo apoyado en su constante respiración... y una vez alli, poder contemplar más de cerca el cruce de sus piernas.

Sus piernas, exquisitas extensiones llenas de fuerza y sensualidad, daban impulso al porte elegante que bien caracterizaba su andar, el contoneo inevitable, el balanceo de sus redondeados gluteos, bien entonados por unos ajustados jeans negros, era mi placer sentarme en la banca del salón y esperar con ahinco que decidieras sentarte frente mio, porque en el inevitable instante de tu descenso hacia el asiento, la figura de tu espalda baja contornearia tus ropas y dejaria ver como se separaban las dos estructuras colocadas al final de tu espalda, y el efecto de la combinación de la presión de esa mezclilla y lo corto de tus camisas, revelarian los limites de tu ropa intima, incluso en ocasiones, la forma de la entrada al final de tu espalda.

Y con la figura de tus prendas interiores, empezaba el fantaseo, la intriga del tipo preferido por tu virilidad, haciendo en cada suposición un corte de tela considerablemente significativo a aquella vestimenta, pasando por los lasrgos y holgados boxers hasta el delirio de la trusa oscura ajustada, la de modelo que se vuelve menos ancha en la parte lateral de los muslos y que sus fibras se unen y desaparecen debajo de donde se unen tus piernas, ocultando con tono tentador el más preciado de tus contornos.

Imaginaba tus movimientos, las contracciones de tus musculos y la manera que ciertos cambios de angulo dejarian ver agradables partes de esa ultima pieza del rompecabezas, imaginaba tu mirada y una sonrisa agresivamente seductora, imaginaba tus besos y la forma en que, reposado sobre mi, usabas uno de tus pulgares para arrastrar esa ultima prenda hacia el nivel de tus tobillos, y aun sin poder ver el mayor de tus secretos, imaginaba como te hacias camino por mis ropas para acercarme a tu condicion desnuda, me imaginaba tu boca, y la suave fricción contra tu piel, el placentero roze de aquello que te determina varón moviendose por la sección baja de mi vientre, y la respiración, la exhalación, mi mirada notoriamente impaciente y finalmente, el encuentro con aquella pieza tan anhelada, seguida de un encuentro aun más intimo.

Así que tu ropa intima paso al suelo, asi como la mia, y el movimiento circular de tu cadera proseguia al de continuidad de entrada y salida, tu mirada seguia en la mia y solo nos permitiamos perder esa conexion cuando los besos nos interrumpian, el aire en nuestro alrededor se hacia escaso y respirar costaba trabajo, y nuestros contornos se formaron y unificaron, la pasión fue nuestra cobija y en el ultimo de tus suspiros, te deslizaste, usaste todo lo que quedaba de energia, te deslizaste con fuerza, presionando bruscamente al mismo tiempo que cerrabas tus manos... y entonces desperté... enrojecido y sólo por tu voz gruesa.

"Voy a comprar algo a la tienda", me decias, "¿Me acompañas?"; "Sí claro...", te respondí, "...sólo esperame tantito", esperame un momentito, a que me despierte por completo de tus sueños y que mis energías me den permiso de ponerme de pie sin evidenciar nuestros encuentros.

domingo, 17 de julio de 2011

Ese, el de la oficina

El cuarto se llena de un aroma extrañamente agradable, es una combinación de perfume y sudor que hace juego con el aire. El sonido de la mañana se transforma en un canto paradisiaco, resuena a trueno melodioso y perfecto himno de nación sin conquistar ante su habla. La luz se desfragmenta y refleja en su piel, y su cabello desprende fragmentos de espejismos que hacen creer en la divinidad de la naturaleza, y su boca, ay, su boca, dulces labios perfectamente estilisados... y que no exista duda, hablo de ese, el de la oficina.

Su nombre comienza con E, asi que lo llamaremos E... porque simplemente no existe mejor camino que el de la lógica, aunque sea una indecente en momentos de justicia. E no era para nada el hombre perfecto, la introducción de este texto es más bien el reflejo de mi sentir en aquel entonces, vaya que sí tenía gustos extraños... o mejor dicho... vaya gustos tan extraños que tengo, pues verán, E era chaparro, con unas entradas y escases de pelo notables, tenía ya unos cuantos kilos de más acumulados en el estomago y que junto a su languida complexión, desproporcionaba bastante su figura, pero lo que era peor, es que E sufria de alitosis o al menos eso pensaba, pero el hecho es, le olia mal la boca.

Sin embargo, recuerdo con avidez cuando en algunas ocasiones se agachaba para cargar algo pesado como una caja o artefacto y la presion de su piel contra su pantalon dejaban ver el contorno de su ropa interior circundando sus gluteos... para nada prominentes, E era escaso en el departamento, y por cierto que contaba con una dentadura poco agraciada y a veces sus ojos se me figuraban algo saltones y nada le ayudaba las ojeras que se cargaba.

Mas cuando me tocaba en esas ocasiones en las que teníamos que cruzarnos fugazmente en uno de esos muy estrechos pasillos, rosando su pecho contra mi espalda, su pierna golpeando suavemente mi pantorrilla y hasta en ocasiones su suave entrepierna deslisandose de un extremo a otro en el final de mi retaguardia, hacia que una diminuta y muy escondida exhalación se escapara de mi, todo esto aunado a su deliciosa costumbre de tocar un lado de mi cintura en el proceso con una de sus manos... las cuales a veces estaban negras de la mugre que habia acumulado en el día y que eran pequeñas realmente y muy poco masculinas, y como olvidar el tamaño de sus orejas, eran incomodamente grandes.

Como te recuerdo E, con cada lujo de detalle, porque no tenías la belleza de Apolo, pero poseías la distinción que hace a un caballero, la fuerza que determina a un guerrero y el espiritu que realmente define a un hombre. Porque eran tus manos negras y ojeras de tu arduo trabajar, eras el primero en tomar la decisión de levantar esa pesada caja o atrevasar ese estrecho pasillo, eras de entre todos a la persona que se confiaba, te recuerdo muy bien E, fueron tus acciones lo que me enamoraron, tú sí que eras un hombre, eres un hombre y me quedaré con el recuerdo de tu roce y el contorno de tu ropa intima, porque como hombre que eras deduje siempre que gustos de hombre tendrías, que curioso y furioso fue el día en que me enteré de tu amorío con el guardia de la oficina... y solo me queda el recuerdo del contorno de tu ropa intima.

martes, 12 de julio de 2011

Y que lo guardo en el closet...

Recuerdo la primera vez en la que me interese por un hombre, más bien un escuincle, él tenía nueve años... y no se asusten, yo tenía ocho. Era en uno de esos estupidos juegos que tanto hacemos los chicos... o que más bien hacen los chicos, porque a mi por lo general ni me daban curiosidad, era un extraño ritual de bajarse los pantalones entre ellos, un acto comico y vulgar cuyo objetivo era humillar al contrincante.

El primer día sólo escuchaba sus risas alborotadas, al mismo tiempo que veía la cara roja de uno que otro infeliz; el segundo día le pregunté a un amigo a que jugaban los demás (porque debo hacer notar que quienes jugaban eran los niños desastrozos, esos, de la chusma, yo era un niño bien portado y mis amigos cercanos no eran la seriedad inmaculada pero eran muy discretos en cuanto a sus relaciones); el tercer día todos llevaban pants, obligatorio por ser día en que tocaba educación física, y por alguna razón todos los chicos se abalanzaron sobre los pantss de un chico en especifico, era moreno de piel blanca y más alto de lo normal, de complexion atletica para su edad, curiosamente su nombre no lo recordaba hasta que empecé a escribir esto, le bajaron la prenda en cuestion pero él peleo y forcejeo y los chicos hicieron lo mismo, asi que aparte de bajarle el pantsss tambien le bajaron la truza (era blanca, era blanca, jajaja, idiota).

No crean que la exhibición fue completa, el joven en cuestión sujetaba fuertemente por el frente sus prendas y corria en un intento de alejarse de sus agresores, aunque ninguno cedía y se llevaba arrastrando a uno de ellos, agarrado justamente de la parte trasera de su vestimenta y mostrando al patio escolar los dotes que la genetica le había concedido... me sonrojé, me sentí sumamente sonrojado, extremadamente sonrojado, ERA UN TOMATE!!!!, pero creo que nadie lo notó o al menos creo que a esa edad nadie tiene la malicia como para notar esas cosas o talvez todos estaban más ocupados en ver la escena que debo admitir, era muy comica, pero que en realidad yo no dejaba de observar por obvias razones. Mucho tiempo después, reconocería ese momento como el primer avistamiento de mi naturaleza homosexual.

Y vaya que hubo más avistamientos, pero es curioso pensar como un detalle tan infantil y pequeño te revela grandes aspectos de tu vida y a mi edad (que por cuestiones de vanidad y egolatria no pienso mencionar JAMAS) resulta interesante este tipo de revisiones. Sobretodo cuando no tienes que hacer en tu trabajo y estas sentado sin pensar  en nada relevante y se te acerca el compañero de oficina con el que tienes un "crush" y te pregunta "¿En que piensas?", a lo que tu decididamente le dices que "Nada", pero que en realidad le quieres decir "En que tan bien te verias con los pantalones y la truza a la altura de tus rodillas descubriendo los dotes que la genetica te concedio". Aun me pregunto ¿cuando aprendí a no sonrojarme con esos pensamientos?

Muchos de esos recuerdos han aparecido en mi vida, unos tan significativos como el de esa primera vez, otros no tanto pero aun así se fueron apilando y debido a muchas situaciones terminé en la conclusión que no debían ser compartidos en la cotidianidad, asi que uno a uno, fueron meticulosamente guardados en un closet. Se tuvieron que hacer remodelaciones a ese closet varias veces porque honestamente, la cantidad de "evidencias" ya se apolillaban y empezaban a enmohecer esquinas de la estructura principal. La primera vez que vi a un hombre desnudo, la primera vez que vi a una mujer desnuda, la primera vez que me hice la gran pregunta, la primera vez que me atreví a besar a alguien, la primera vez que dije la verdad a alguien, la primera vez que le mentí a alguien, la segunda vez que le mentí a alguien... y la tercera y cuarta y etc... todas esas cosas acumuladas en mi multifuncional closet, y aunque a veces me resulta un fastidio, tambien debo admitir que le estoy agradecido en otras cosas.

Asi que para aclarar, esto no se trata de pasarmela compadeciendo por mi vida, mi vida es excelente y no se limita a un sólo aspecto, la verdad, sólo quiero divertirme, desahogarme y si se puede y alguna divinidad me lo concede... de hacer enojar a alguien :).