1.
Voy a contarte mi fantasía más perversa, empieza con un bar lleno de voces agitadas y termina con un beso tuyo a medianoche. En esa fantasía el azar nos juega una broma, nos encuentra en el mismo lugar. Tú me dices hola y antes que toques de nuevo el tema, te expreso mi honesta y verdadera alegría de escuchar tu voz, te la expreso sin palabras ni poesía, mis lagrimas son mi oración.
Y el tiempo pasa y el bar se calma, la gente se agota y retira a su casa, pero todavía no es medianoche y esta fantasía cambia de escenario, hacia una caminata y una luna brillante que mengua como la uña del gato. Nuestra conversación se hace lenta, se convierte en suspiros, mi paso se congela y finalmente decido explicarte todo lo que en mi cabeza no se puede razonar, lo extraño que me es tu presencia, pero lo horrible que ha sido tu ausencia, que tu contacto siempre fue presagio de sueños y tu voz de alegrías, que tu imagen me fue siempre desconcertante pero en una forma agradable.
Y en mi fantasía, tiemblas y puedo notar la lucha interna que se desata, que mis palabras con su tipica caracteristica rebotan en las paredes de tu cabeza causando eco y desconcierto. Puedo ver tu intensa pelea y aún así me detengo porque necesito una respuesta, la cual se manifiesta en un agresivo jalón y tosco beso, sintiendo mi cara chocar de manera brusca contra la tuya.
En mi fantasía más oscura y enferma, tu permaneces como una constante de felicidad, ojala tu prescencia dejara de ser variable y se convirtiera como oxigeno para el aire.
2.
Entonces decidido a romper tabus, mojas tus labios y rebosas los mios con tu sabor. Ya habías probado en otras ocasiones y ahora te era más natural, no así el contacto de mi mano contra tu orgullo de hombre, aún te parece consternante, y noto tu nerviosismo en el temblor de tu pierna, pero ahora es diferente y lo noto en tu cara, es algo entre un esfuerzo contra tu naturaleza y al mismo tiempo un dejo de placer.
Tu mano postrada hasta el momento en mi cara se mueve hacia la mia, la sujeta sin alejarla de tu entrepierna, al contrario, la arremente suavemente entre ellas, me obliga acariciar la superficiede tu virilidad y contemplo con mi piel y tacto el fenomeno fisico de tu transformación pasional. Tu respiración densa me perpleja y me anima a alcanzar tu cuerpo en formas más intimas, puedo notar una vez más ese gesto en tu cara, ese que te ordena detenerme pero desea a toda costa continuar.
Y asi que sucumbo ante este gesto, tomo provecho de él y me apropio de él, así como de la estructura de tu cuerpo que pronto se me presenta desnudo, tus caracterisitcas más puras y los vestigios de tu género; me apropio de ellosy los hago mi degustación nocturna, le hago entender a tu cuerpo que disfruto de su aroma y sabor... y tu cuerpo reacciona, responde, tu mirada cambia, me sonríe en conspiración y me besas la cada, mis ojos y boca, me besas el pecho y en nerviosa decicisión, me besas y pruebas mientras me retuerso. Tu movimiento es suave y dudativo, se nota el esfuerzo de tu parte y tu sonrojado rostro corresponde más al de una vergüenza inocente, carente de culpabilidad, que una excitación desmedida.
Así que desnudos alejo tu cara de mi y procedo a girar mi cuerpo para ti. Poco a poco siento más cerca tu respiración, tu latido y tu vibración; poco a poco, siento, con cariño, la expresión más alta de tu entrega. Siento tus propiedades de hombre y respiración densa, y en cuestión de minutos, horas, de tiempos que a nadie le importa calcular, te siento con más fuerza, dentro de mi, como parte de mi, en tierno beso y fuerte abrazo, hasta que me haces entrega de todo tu placer, hasta que me llenas de ti y me conviertes en ti.
Entonces sé que esta es sólo la primera vez.
3.
En mi fantasía te la pasas mirandome justo cuando estas partiendo. Me miras y me dices desesperado, con enojo en tu voz: "di algo, no me quiero ir, di algo por favor".
Me sorprendo, me confundo y al final todo se vuelve claro, así que toco tu pecho y te digo: "esta bien, puedes irte, regresa a casa... ahora me doy cuenta... tú eres el primero y el último... y voy a luchar, voy a trabajar... estuviste tanto tiempo buscando, ya puedes descansar... es mi turno... voy a encontrarte como tú lo hiciste conmigo... voy a hacer que esto funcione... voy a hacer que las cosas pasen"...
y sellas la promesa con un beso, te vas tranquilo y yo me quedo sólo, con un sentimiento de inquietud y miedo, porque no reconozco si mis palabras fueron reales o sólo una forma de darte esa tranquilidad que me pedías, producto de mi instinto de complacerte, me quedo sólo en este aeropuerto y me da miedo no cumplir mi promesa.
4.
Me he empecinado en recordarte, un mal habito del que soy consciente de sus efectos.
Pero mi corazón late y admito extrañar esa sensación apenasme encuentro con la realidad.
Y se que carece de sanidad, pero mi corazón late y puedo sentirlo regocijarse.
Y duele su alegría, duele su deseo, porque me mortifica verlo agrietarse cada vez que despierto.
Así que lo arropo en lágrimas hasta que uno de los dos se quede dormido despues de tanto lamento.
Gay de Closet
Apiliando secretos desde hace más de 20 años
sábado, 4 de noviembre de 2017
lunes, 14 de enero de 2013
Extrañarlo, desearlo, soñarlo.
La letra de su nombre: H. Su mayor cualidad: ser un cínico sin remedio. Piel blanca, pelo castaño claro, igual que sus ojos, estatura baja, chaparro pues, cara de chiste, comica, picara, ni muy delgado ni tampoco para llamarlo gordo... feo no era, tampoco era un gálan, pero sí tenía un atractivo visual considerable. H era mi compañero de trabajo, de esos primeros trabajillos que obtienes en tu vida antes de llegar a lo profesional... me enamoré perdidamente de él... y lo peor, es que ni cuenta me había dado hasta que ya no lo pude ver más.
Siempre que lo soñaba, me decía que era el típico sueño erotico de temporada, pero entonces lo veía en el trabajo y su sonrisa me derretía... lo que me incomodaba, así que le daba un golpe para que se enojara y cambiara de cara... y cuando se me acercaba me conundía su aroma tan dulce, así que lo insultaba para que se alejara... a veces me llegaba a tocar en el hombro como lo hacen normalmente los hombres en señal de aprobación, y era calida su mano, así que lo empujaba... era triste saber o más bien desconocer lo que sentía por él y que la naturaleza, bendita y estúpida naturaleza, le otorgó a H la actitud tan predescible de nuestro género, así que para colmo de aguantarme sus encantos, tenía que ser el recipiente de sus confidencias, incluso de indole sexual...
No lo niego, fue exquisito escuchar como fue su experiencia cuando llegó a uno de esos negocios indecentes que los buenos machos tienden frecuentar, el imaginarme como sus nervios le aceleraban el corazón pero al mismo tiempo el flujo sanguíneo hacía la parte baja de su cuerpo causaba que mi respiración se agitará y no fue menor cuando me contaba con detalle como la mano de tan repestable dama recorría su pecho, abdomen y entrepierna de su cuerpo acostado, claro que para nada ayudó el que mencionará que la dama en cuestión decidiera utilizar después sus labios... así que le declaré las ofensas moralistas de suciedad y amoral para que se callará...
Tampoco negaré que me causo placer imaginarle nervioso ante el relato de su primera vez, de como presumía de la rapidez y firmeza con la que su cuerpo había reaccionado ante el desnudo de la primera mujer que se le había entregado y sentí ternura cuando me confesó que su desempeñó fue nada agradable, ni para él ni para ella, que esa situación le costó mucho tiempo superarla y que el destino le dio la oportunidad de enmendar aquel encuentró con la misma mujer y arremeter nuevamente contra ella con la misma firmeza y excitación de aquel momento... así que le hice burla de traumado y presumido para que no hablará...
Y como olvidar la ocasión, en que me contó que hizo suya a una mujer acompañado de otro amigo, mi cara fue realmente de sorpresa y eso fue obvio porque hasta vaciló en seguir contarme, pero eso no lo detuvo, incluso guardé silencio para que prosiguiera, para que me contará que la amiga se aprovechó de su compañia y un amigo en su casa, despues de una fiesta muy sordida, de que ella se sentó entre ambos y comenzó a besar a su amigo a la par que tocaba y masajeaba el pantalon de él, que se turnaban sus labios pero las manos de ella no se conformaban con recorrer la entrepierna de uno solamente, incluso me decía en ocasiones con cara de insatisfacción que fue incomodo ver la cara de excitación de su amigo, que le resultó muy raro ver como le desvestía su amiga, pero que el mismo valor reunido por las bebidas de la noche le facilitó hacer lo propio con su vestimenta, así que ya desnudos, se quedó quieto para que la mujer tomará la decisión en cuanto a posición, ella se inclinó hacía él, colocando sus labios en la tierna y humaea carne de su sexo, mientras que su amigo le tomó por su retaguardía y empuño su hombría dentro de ella; me contó como en el momentó exactó de la unión, amigo y amiga, pudo ver la cara de aquel conocido, en tono carmesí y obvio extasis, mientras que al mismo tiempo el aliento de ella se dispersaba en su vientre al despedir un gemido de placer, lo siguiente que me contó fue el cambio de posición, esta vez ella y él, mientras que su amigo continuaba en la retaguardía, que ninguno cedia en cuanto velocidad o deseo, para ese momento las inhibiciones ya habían quedado atrás, y que casi al mismo tiempo, ejecutaron lo que sus cuerpos les dictaba y que ante ello la mujer se retocía entre ellos, que sus senos se deslisaban de un lado a otro en el pecho de él y que aunque a veces tenía que sentir la mano o pierna de su amigo tras los arrebatos de las embestidas de sus caderas contra la desnudez de aquella femina, disfrutó mucho el encuentró... así que le dije adjetivos que se les atribuyen a personas con males psicologícos y fetichismos para que ya no siguiera...
Y fue así como me encargaba de alejarle, hasta que finalmente me pude privar de su presencia, y no le extrañé y no le soñaba, hasta que lo volví a ver, hasta que me volvio a sonreir, hasta que lo pude volver a oler y sentir su calido contacto, quise abrazarlo y besarle, pero la lógica dictaba prudencia y aún cuando quise que el tiempo se detuviera, H tuvo que continuar su camino. Pero su recuerdo, avivado por aquel momento tan corto, despertó los deseos, así que no mentiré cuando digo que el encuentro perduró y se hizo más intimó en mis sueños, que pronto nos veía en mi hogar prensados en un beso largo y apasionado, que con el mismo nerviosismo e inocencia de sus historias retiraba nuestras ropas, pero acariciaba mi cuerpo con la experiencia que le había dotado aquellos relatos, así que no dudaba en explorar con sus labios partes que no encontraría en aquellas mujeres que sus ojos lucirían extrañamente fascinados y que con gesto indeciso y sugerente, me daría la espalda e inclinaría su cuerpo un poco hacía el frente, volteando a verme sobre su hombro y transformando su gesto nervioso entre dolor y placer, exhalando asustado y al mismo tiempo satisfecho, ante la consumación de mi propio deseo, ante sentir su interior y... me golpeo de insultos para aplacar mis pensamientos, para ya no seguir, para no soñarlo, desearlo y mucho menos extrañarlo.
martes, 12 de junio de 2012
Seguridad
Esta vez soñe con el contorno de su entrepierna, sí, no tengo miedo a decirlo... en voz baja jajaja. Estuve varios minutos a su lado, hombre mayor de cabello grisaceo, S para los amigos del trabajo. Conversando de tantas cosas de su pasado y presente, me hizo reir, me hizo pensar, y no recuerdo la exactitud del comentario tan trivial que dijo, no recuerdo como llegamos a ese punto de nuestro dialogo, pero sin temor a ser juzgado y con la naturalidad de su honesta forma de ser, al referirse a otro muy bien dotado compañero comenó: "A mi se me hace guapo"... y mi espiritu sin desperdiciar momento se postró entre sus piernas y hundio su cabeza entre ellas, arremetio con su boca en desesperada hambruna sexual e intentó saciar sin exito su maldición, sin exito, pero sin decaer en sus esfuerzos, porque debo admitir, que a pesar de todo, disfrutaba sus fracasos.
Bien dicen que a las mujeres les encanta un hombre tan seguro de su heterosexualidad que no tienen tapujos en hacer halagos de la belleza de otros hombres, esta vez, yo sentí ese impulso; lo admito, sí me cruzó la idea de que en un momento dado ese comentario le conferia caracteristicas de homosexual al señor S, pero la razon me hizo entender, este hombre bien fornido de edad madura y complexion agraciada poco sabe de amores prohibidos, lo que en acto seguido mi mente, sin cabilar en las consecuencias, hizo que mi vista se transportara hacia sus piernas, y avistar la forma en que la naturaleza le otorgo su genero, no creo haber sido atrapado en tan indecente acto, porque su lenguaje corporal no detectó molestia o incluso desconcierto.
¿Acaso fue su seguridad ante frase poco comun entre los hombres lo que me obligo a tan cuestionable accion y pensamiento? Es que debo admitir, el señor S es de buen ver, se nota que en sus tiempos mas mozos poseia caracteristicas de un distinguible caballero, que el añejamiento de su edad no ha sido en vano, porque le ha esculpido detalles de sabiduria y audacia; pero siendo claros, jamas habia sentido un deseo hacia él como en ese instante, fue un momento de completa seguridad y confianza en sí mismo, talvez sintio la comodidad ante mi persona para dicho comentario o talvez ya atisba en mi algo de mi naturaleza escondida... no tiene caso preguntarse vanalidades, pero si quiero aclarar, que con todo y la vulgaridad que conlleva, ese momento me arrastro completamente a una fantasia de esas que duran 5 segundos, pero que sientes durante una semana.
Ahora lo veo entre los pasillos y recuerdo como cada noche pienso en acercarme a él en su oficina, susurrarle algo en su oido y disfrutar del sabor de su dotada virilidad, del contorno de su entrepierna, y el jugueteo de sus espasmos en mi boca.
lunes, 4 de junio de 2012
Al compas de tus piernas
Es inevitable, cada vez que pasas, me es inevitable desviar la mirada, ese maldito compas de tus piernas, soy un poco mayor que tú y mi debilidad me hace sentir culpable, sucio, despreciable porque ya no eres pecado pero rayas en lo intocable.
C... no te quedes cerca de mi, ni aunque sea un momento, no me dejes verte desde mi asiento, contemplar tu aún joven cuerpo. Que bellos tiempos estos que la moda vestimental te permite usar esos entallados pantalones, que dulce tu gusto que tiende a convencerte de llevar esas camisas tan ajustadas, que bendita tu pasion por el deporte y ese uniforme de americano que portas con tanto orgullo... pero maldito tu semblante tan perfecto, maldito todo tu hermoso cuerpo, que me engaña y me hace sentir tan obseno.
No creas, ni por un momento, que pienso en ti cuando te desvistes despues de una cansada sesion de tu juego favorito, no pienses que te imagino tomando un baño y el recorrer de tus manos por tu blanca piel, ni sueñes conque fantaseo en como al colocarte tu ropa interior esta se aprieta a tus gluteos, ni siquiera pienses en lo mas minimo que puedes despertar mi debilidad.
C... no corras por favor, no te muevas, o retirate más despacio, no provoques a tus dotes moverse tan bruscamente de lado a lado, no le des cuerda al compas de tus piernas, quedate quieto y no, no sonrias, no dejes ver esas dos mejillas dibujar silueta tan inocente, no muestres tus ojos claros tan llenos de vida, quedate quieto, en un tono de desprecio.
Porque ni creas que te sueño, acercandote a mi y diciendome cosas tiernas, explorando mis besos y yo tu cadera, no pienses ni por un momento que entre fantasias te encuentro acostado en muebles firmes y altos, que el olor de la madera y tu sudor me impulsan a abrir tu camisa, desabrochar tu boton y bajar tu cremallera, no creas que recorro ese camino con mis dedos, mis manos y mi lengua, que cada vez que llego al final me palpita el corazón y sucumbo ante mi hambre de ti.
C... no me toques de esa forma tan amigable, no me digas cosas, no te inclines hacia mi dejando ver tus ojos tan radiantes, no te voltees ni te levantes tan bruscamente, que continuo sentado y tu cuerpo erguido deja a la altura de mis ojos las tentaciones de mis pensamientos, por favor no te levantes de esa manera tan desconsiderada.
Porque ni pienses que he soñado con devorar esas tentaciones, ni pienses que me he imaginado desprendiendo de tus pies tus zapatos, bajando de tus piernas tu pantalon, deslizando de tu entrepierna tu calzoncillo blanco; no creas que me inclino ante tu cuerpo postrado a espaldas de ese mueble de madera, levantando tus piernas y encontrandome con tu mirada; no creas que imagino la sensacion de tu piel, el olor de tu cuerpo, no creas que fantaseo con los gestos de tu cara al hacerte conocer el placer de ese momento, no creas, ni sueñes, ni pretendas si quiera que disfruto de esos pensamientos sucios, de esos pensamientos que no hacen más que chocar nuestros cuerpos, tus dotes de hombre, joven pero finalmente hombre, bien estructurados por tu clamor al deporte, deslizandose, contrayendose, temblando, chocando contra mi; no creas que sueño con tu voz en tonos desesperados de pasión, no creas que me imagino sonriendo, no creas que me sueño satisfecho.
C... no te vayas a regresar, sigue ese camino que te lleva a la puerta, dejame divisar tu espalda y nada más, no alimentes esta alma corrupta, porque pareciera que le basta poco para encolerizarse, que le es gratificante mi culpa, que crece cada día... al compas de tus piernas.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Me excita, no me excita.
Entre tantas cosas tipicas, que la bien educada naturaleza, me ha concedido apreciar desde un sentido erotico, existen otras que no tengo el conocimiento de por que se manifiestan en mi vida, asi que hablare solamente de estas ultimas.
Me excita... ver una escena lesbica, por alguna extraña razon, mi cuerpo reacciona ante el beso, abrazo o toqueteo de dos mujeres apasionadas, ya ni hablemos de algo intimo, esto me ha llevado a pensar que en realidad puedo ser bisexual... lo que me causa demasiado desagrado... por otra parte, una mujer cualquiera no me causa ningun efecto, asi que todavia hay esperanza, pero la escena de Natalie Portman en el Cisne Negro me hace dudar tanto.
No me excita... cualquier cosa que tenga que ver con el gimnasio, existen muchas peliculas y anuncios que ponen al hombre musculoso ejercitandose en un gimnasio como algo sumamente cargado de energia sexual, pero a mi en lo particular tanto sonido de metal y gemidos me hace pensar en una combinacion extraña de una fabrica y un hospital... pero sin la version esterilizada. Y es cierto que alcanzas a presenciar hermosas estructuras humanas en poses relativamente agradables... pero de nuevo el olor de acero, sudor y sal me hace perder el interes.
Me excita... la ropa interior, no es para nada sorpresivo, en las anteriores entradas se nota como hago enfasis a esta prenda, es uno de mis tantos fetiches. Cuando digo ropa interior hablo de tanto masculina como femenina, aunque no todas son para todo tipo de cuerpo, amo ver a hombres en briefs entallados y a mujeres en microboxers, a hombres con medias y tacones y a mujeres con trusas y corbata, detesto los boxers sueltos y holgados pero me encantan cuando en ciertas fantasias estos se mojan y juegan tan perfectamente con los pliegues humanos, disfruto de la ocasional vision de una tanga pero odio a mas no poder la ropa interior masculina excentrica que en la actualidad se produce. Hay tanta forma de describirlo y es que a veces lo sorprendente es que me excita mas que la tan popular desnudez.
No me excita... el lenguaje explicito previo, durante y posterior al coito, no soy una persona romantica o conservadora en cuanto relaciones sexuales, pero eso del lenguaje sucio no es algo que se me de, cosa que comprobe cuando alguna vez hice contacto anonimo en algun chat de tematica poco decente... me desconecte al primer comentario que leí en dicha sala, pero siendo justos, andaba buscando poesía en una cantina, insulso e ignorante personaje mi antiguo reflejo.
Me excita... un hombre en traje de mariachi... y no me agrada para nada la musica de mariachi... ni los tipicos mariachis de corporalidad desparramada pero una de mis fantasias esta relacionada a un muy buen mozo vestido de mariachi... sin cantar claro esta, solamente luciendo galante con un ajustado y bien cuidado traje de mariachi.
No me excita... alguien con dentadura poco agraciada, porque de la cara podra ser un Narciso y del cuerpo un Adonis, de la voz un Barry White y de conversador un Nelson Mandela, podria ser inteligente como un profesor de fisica nuclear o tan atletico como un gimnasta olimpico, pero si su dentadura es tan descuidada como la proa del Titanic, toda la ilusion se esfuma.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Sueños Despiertos
Te deslizaste, usaste todo lo que quedaba de energia, te deslizaste con fuerza, presionando bruscamente al mismo tiempo que cerrabas tus manos... y entonces desperté... maldigo tus sueños, no los que son tuyos, sino los que tratan sobre tí, porque siempre terminan en realidad y la desvergonzada poco sabe de felicidad o complacencias.
R, asi empezaba su nombre, delicioso nombre, era mi compañero de clases, el tipico joven con futuro brillante siempre envidiado por sus congeneres y admirado por sus maestros y ya ni hablemos de mi secreta tendencia a observar a detalle el contorno de su cuerpo.
Todo empezaba con su hermosa cara, un despliegue de detalles varoniles dignos de escultura griega, ojos grandes y oscuros abanicados por largas y curveas pestañas, enmarcadas tras los vidrios de unas gafas que le aportaban aire sereno y soberbio, al mismo tiempo, menton cuarteado y poblado por una barba bien cuidada y oscura, labios delgados pero llenos de color, y no olvidar un corte de cabello corto y discreto pero tan negro como los dueños de su visión.
Describir su cuello despierta fantasias de bocas engullendo pequeñas gotas de sudor placentero, describir sus hombros provoca ideas de juego, hablar de su amplia y gruesa espalda altera mis manos en deseo de cerrarse tras de ella, pensar siquiera en la forma de su pecho hace desesperar a un corazón que poco sabe de discreción y ver su torso, aunque sólo se pudiera de reojo, hace desear un sueño profundo apoyado en su constante respiración... y una vez alli, poder contemplar más de cerca el cruce de sus piernas.
Sus piernas, exquisitas extensiones llenas de fuerza y sensualidad, daban impulso al porte elegante que bien caracterizaba su andar, el contoneo inevitable, el balanceo de sus redondeados gluteos, bien entonados por unos ajustados jeans negros, era mi placer sentarme en la banca del salón y esperar con ahinco que decidieras sentarte frente mio, porque en el inevitable instante de tu descenso hacia el asiento, la figura de tu espalda baja contornearia tus ropas y dejaria ver como se separaban las dos estructuras colocadas al final de tu espalda, y el efecto de la combinación de la presión de esa mezclilla y lo corto de tus camisas, revelarian los limites de tu ropa intima, incluso en ocasiones, la forma de la entrada al final de tu espalda.
Y con la figura de tus prendas interiores, empezaba el fantaseo, la intriga del tipo preferido por tu virilidad, haciendo en cada suposición un corte de tela considerablemente significativo a aquella vestimenta, pasando por los lasrgos y holgados boxers hasta el delirio de la trusa oscura ajustada, la de modelo que se vuelve menos ancha en la parte lateral de los muslos y que sus fibras se unen y desaparecen debajo de donde se unen tus piernas, ocultando con tono tentador el más preciado de tus contornos.
Imaginaba tus movimientos, las contracciones de tus musculos y la manera que ciertos cambios de angulo dejarian ver agradables partes de esa ultima pieza del rompecabezas, imaginaba tu mirada y una sonrisa agresivamente seductora, imaginaba tus besos y la forma en que, reposado sobre mi, usabas uno de tus pulgares para arrastrar esa ultima prenda hacia el nivel de tus tobillos, y aun sin poder ver el mayor de tus secretos, imaginaba como te hacias camino por mis ropas para acercarme a tu condicion desnuda, me imaginaba tu boca, y la suave fricción contra tu piel, el placentero roze de aquello que te determina varón moviendose por la sección baja de mi vientre, y la respiración, la exhalación, mi mirada notoriamente impaciente y finalmente, el encuentro con aquella pieza tan anhelada, seguida de un encuentro aun más intimo.
Así que tu ropa intima paso al suelo, asi como la mia, y el movimiento circular de tu cadera proseguia al de continuidad de entrada y salida, tu mirada seguia en la mia y solo nos permitiamos perder esa conexion cuando los besos nos interrumpian, el aire en nuestro alrededor se hacia escaso y respirar costaba trabajo, y nuestros contornos se formaron y unificaron, la pasión fue nuestra cobija y en el ultimo de tus suspiros, te deslizaste, usaste todo lo que quedaba de energia, te deslizaste con fuerza, presionando bruscamente al mismo tiempo que cerrabas tus manos... y entonces desperté... enrojecido y sólo por tu voz gruesa.
"Voy a comprar algo a la tienda", me decias, "¿Me acompañas?"; "Sí claro...", te respondí, "...sólo esperame tantito", esperame un momentito, a que me despierte por completo de tus sueños y que mis energías me den permiso de ponerme de pie sin evidenciar nuestros encuentros.
domingo, 17 de julio de 2011
Ese, el de la oficina
El cuarto se llena de un aroma extrañamente agradable, es una combinación de perfume y sudor que hace juego con el aire. El sonido de la mañana se transforma en un canto paradisiaco, resuena a trueno melodioso y perfecto himno de nación sin conquistar ante su habla. La luz se desfragmenta y refleja en su piel, y su cabello desprende fragmentos de espejismos que hacen creer en la divinidad de la naturaleza, y su boca, ay, su boca, dulces labios perfectamente estilisados... y que no exista duda, hablo de ese, el de la oficina.
Su nombre comienza con E, asi que lo llamaremos E... porque simplemente no existe mejor camino que el de la lógica, aunque sea una indecente en momentos de justicia. E no era para nada el hombre perfecto, la introducción de este texto es más bien el reflejo de mi sentir en aquel entonces, vaya que sí tenía gustos extraños... o mejor dicho... vaya gustos tan extraños que tengo, pues verán, E era chaparro, con unas entradas y escases de pelo notables, tenía ya unos cuantos kilos de más acumulados en el estomago y que junto a su languida complexión, desproporcionaba bastante su figura, pero lo que era peor, es que E sufria de alitosis o al menos eso pensaba, pero el hecho es, le olia mal la boca.
Sin embargo, recuerdo con avidez cuando en algunas ocasiones se agachaba para cargar algo pesado como una caja o artefacto y la presion de su piel contra su pantalon dejaban ver el contorno de su ropa interior circundando sus gluteos... para nada prominentes, E era escaso en el departamento, y por cierto que contaba con una dentadura poco agraciada y a veces sus ojos se me figuraban algo saltones y nada le ayudaba las ojeras que se cargaba.
Mas cuando me tocaba en esas ocasiones en las que teníamos que cruzarnos fugazmente en uno de esos muy estrechos pasillos, rosando su pecho contra mi espalda, su pierna golpeando suavemente mi pantorrilla y hasta en ocasiones su suave entrepierna deslisandose de un extremo a otro en el final de mi retaguardia, hacia que una diminuta y muy escondida exhalación se escapara de mi, todo esto aunado a su deliciosa costumbre de tocar un lado de mi cintura en el proceso con una de sus manos... las cuales a veces estaban negras de la mugre que habia acumulado en el día y que eran pequeñas realmente y muy poco masculinas, y como olvidar el tamaño de sus orejas, eran incomodamente grandes.
Como te recuerdo E, con cada lujo de detalle, porque no tenías la belleza de Apolo, pero poseías la distinción que hace a un caballero, la fuerza que determina a un guerrero y el espiritu que realmente define a un hombre. Porque eran tus manos negras y ojeras de tu arduo trabajar, eras el primero en tomar la decisión de levantar esa pesada caja o atrevasar ese estrecho pasillo, eras de entre todos a la persona que se confiaba, te recuerdo muy bien E, fueron tus acciones lo que me enamoraron, tú sí que eras un hombre, eres un hombre y me quedaré con el recuerdo de tu roce y el contorno de tu ropa intima, porque como hombre que eras deduje siempre que gustos de hombre tendrías, que curioso y furioso fue el día en que me enteré de tu amorío con el guardia de la oficina... y solo me queda el recuerdo del contorno de tu ropa intima.
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